Recibiré postales del extranjero, tiernas y ajadas, besos, recuerdos, ¿cómo están todos? "te echo de menos"
cómo pasa el tiempo [....]
Sé bastante poco de bastantes pocas cosas, pero si de algo puedo darme el lujo de opinar, es de la Nostalgia. Muchas veces me/te he dicho: Soy tan joven, pero echo de menos tantas cosas... Me pesan.
Y las echo de menos, bien, siempre. Por la noche, cuando todo esta oscuro, los olores y los sabores vuelven fuerte. No se puede volver atrás, no se puede. Pero duele, ¿qué haré cuándo te busque en la clase, y mi eco responda al llamarte...? ¿Qué estarás haciendo ahora? ¿Te acordarás de mí? ¿En los rincones? ¿Como yo? Por la noche, cuando todo está oscuro...
Repaso los mismos momentos, los secretos, los llantos, los besos. ¿Y si..? Pero no. No hay "y sis" en los episodios muertos, inertes, de nuestros tan transitados pasados. (Aunque solo cuando todo está oscuro, por la noche) Me permito fantasear con aquellas manos, aquel invierno no paraba de llover... Y mando cartas con falsos destinatarios y pestañas huérfanas que no. No llegarán a manos de nadie, porque para qué. Para qué si ya no existimos, morimos aquella tarde de Agosto, (yo ya lo supe) mientras tú te alejabas Figueroa Alcorta abajo y yo me quedaba así patidifusa, inútil, moribunda, perdida, desenfocada, difusa, con el sabor metálico de un último beso inútil, moribundo, perdido-desenfocado y difuso.
(Ven.. Acércate a mí, deja que te vea, que otras primaveras,
te han de llevar muy lejos de mí)
Imagino que imaginas que volvemos a besarnos. De nuevo. Que las risas nunca cesaron, que esto no es vida, que da igual, que estamos en un mal sueño, pero nos reencontramos. Que al final coloco carteles por toda la Universidad de Palermo que dicen "Se busca" y tú sales corriendo, y me encuentras en la Avenida Piamonte, sonriendo. Tímidamente. Sabes que me pongo la mar de nerviosa cuando te veo. Y tú me dices, ¿Qué te ha traido aquí? Las postales, la Nostalgia, el deseo de poner nombre a todos tus hijos, la felicidad que me produce mirarte, mientras haces cosas.
(Perdona que llegue tan tarde, espero saber compensarte)
Pero no.
(Otros vendrán, y me dirán que te marchaste, que te cansaste ya de esperar)
La Nostalgia no sirve de nada. Solo te da fuerzas, para correr más que nunca a la Oficina de Correos, pensaba que iba a correr tan rápido que conseguiría echar el tiempo atrás. Me equivoqué. Como tantas otras veces.
Olvido tu olor, tus pecas, cómo eran tus camisetas. El calendario avanza, y se nos mueren las ganas de hablarnos, se nos acaban los temas, se nos caducan los sueños. Nos hacemos mayores, más viejos. Tú ya no recuerdas mis manos. Se te olvida mi cumpleaños. Te enamoras. Y de pronto, me dejas, así, sin más, de querer.
Y yo tan sola, tan nostálgica y enferma de ti, una mañana cualquiera me despierto y ya no tengo más ganas de volver. Ni de mandarte cartas, ni de volver a llorar en taxis. Solo de correr, de correr rápido y sin tregua. Pero esta vez. Esta vez quiero correr para delante.
Todos. (ojo, si queremos) tardeotemprano. Nos curamos.
Y esto, si que si, te lo prometo con el corazón.

No hay comentarios:
Publicar un comentario